Homenaje  

 

Dentro del marco del Festival, se rendirá homenaje a la gran figura literaria César Andrade y Cordero.

 

Biografía – César Andrade y Cordero

Nació en Cuenca el 31 de octubre de 1904. Fueron sus padres Leoncio Andrade Chiriboga y Clotilde Cordero y Bravo, y falleció el 10 de octubre de 1987. Como anécdota, se cuenta que el médico, antropólogo y académico francés, Paul Rivet, que hacía por entonces, investigaciones en el Austro, fue quien lo trajo al mundo. 
 
Si bien, nunca se identificó con ningún grupo o tendencia literarios, es uno de los más ilustres poetas del postmodernismo ecuatoriano, a la altura de Carrera Andrade, Gonzalo Escudero, Aurora Estrada y Ayala o Mari Corylé. 
 
Aprendió música, con alguno de los maestros cuencanos de la época,  en su casa, quizás por influencia de su madre, que tenía afición a este arte y un gran talento interpretativo. Tocaba el piano y la guitarra, y compuso bellas melodías, como los pasillos "Viajera" y "Sabor de lágrimas"; el vals "Ilusión Azul" y el tango "Beatriz" -–en las que se mezclan su capacidad poética y su talento para la composición musical.
 
Sus estudios primarios los realizó en la escuela “San José” de los Hermanos Cristianos y los secundarios en el colegio “Benigno Malo”. Siguió la carrera universitaria de Jurisprudencia y ejerció la abogacía, por poco tiempo, en Guayaquil. Vuelto a Cuenca, fue profesor en el Colegio en que se había graduado y en la Universidad.
 
Aunque con algunos había diferencia de edad, sin embargo se contaron entre sus amigos de juventud Alfonso Moreno Mora, nuestro mayor lírico modernista; los poetas posmodernistas Rapha y Remigio Romero y Cordero, el pensador Luis Monsalve Pozo y otros.
 
Como periodista colaboró largamente en "El Mercurio" de Cuenca, tempranamente como jefe de redacción, en 1924, y luego como columnista, bajo los seudónimos de Gaspar Sangurima y Gaspar Sisalima, casi hasta el fin de sus días; escribió, asimismo, en El Telégrafo y El Universo. Sus artículos se caracterizaron por un estilo pulido, refinado, que revelaba una cultura amplia y universal, pero también por el tono polémico, que le acarreó en más de una ocasión réplicas en diversos medios.
 
La creación de la "Radiodifusora Cultural", en unión de Humberto Espinosa, en 1930, fue parte de su incansable labor en pro de la belleza y el arte y su difusión, tanto como su empeño por publicar diversas revistas. 
 
Lo más importante de su producción, sin embargo, es lo que se relaciona con la literatura. Escribió incansablemente y publicó numerosos libros de poesía, prosa poética, cuento y ensayo. Barro de siglos (1932), fue su aporte a la narrativa del realismo social de la Generación del 30, a la que estaba ligado cronológicamente. Lírica: Dos poemas de abril (1939); Ventana al horizonte (1942); Oculto signo (1952); Las cúspides doradas (1959); Selección para Presencia de la Poesía Cuencana Nº 23 (1959). En 1977, tanto la Casa de la Cultura Matriz como el Núcleo del Azuay de la CCE, publicaron sendas selecciones, bajo el nombre de Poesía Varia y Poesía, respectivamente, preparadas por Galo René Pérez y Efraín Jara Idovo. Póstumamente, y con apoyo del IESS, en 1993, Antonio Lloret dio a la estampa una  selección bajo el título de Poesía. 
 
Además, apareció el guión radiofónico, Libertadores del Azuay (1943), el ensayo Ruta de la poesía ecuatoriana contemporánea (1951), Estirpe de la danza (1951), Vigencia de un corregidor (1952), extenso estudio biográfico de su antepasado el sargento Mayor José de Andrade y Benavides, que revela una de sus pasiones, la genealogía; Hombre destino y paisaje (1954), Figuras sobre el panel (1957), recopilación de artículos periodísticos; Lo genético y lo ambiental en el escritor azuayo (1958) y El país de la gaviota (1959, cuentos). 
 
Recibió importantes distinciones, entre ellas, la Violeta de Oro en la Fiesta de  la Lira de 1927; la Rosa de oro del programa “Vida porteña”, en 1949; el Premio “Fray Vicente Solano” a la actividad intelectual, de la Municipalidad de Cuenca, en 1959, o la Orden Nacional al Mérito en el grado de Comendador, otorgada por el Gobierno Nacional, en 1965.
 
Su alta estatura, sumada a sus atributos físicos, su bien timbrada voz y la forma de cantar sus melodías o decir sus espléndidos versos, que seducían a los auditorios, en especial al sector femenino, le crearon una aureola de conquistador, que le acompañó toda la vida. 
 
Fue un poeta inmenso. Sus versos son claros, ricos de brillantez léxica y hermosas imágenes, dotados de un ritmo que hace de ellos una de las obras más musicales de la literatura cuencana y del Ecuador entero. Su inmensa sabiduría aflora en ellos y nos llena de evocaciones de la realidad entorno y de la más vasta y universal cultura que caracterizó al escritor, sobre todo en los distintos campos del arte, y de modo particular en el terreno de la más hermosa música: Beethoven, Bach, Debussy. 
 
"CATEDRAL DEL CANTO" es el nombre de la antología que prepara la Fundación Cultural Banco del Austro, como un homenaje que le rinde la V Convocatoria del Festival de la Lira.